lunes, 28 de agosto de 2023

    


    

        He aquí un campo de batalla donde la disputa por el sentido cobra dimensiones estremecedoras. El 22 de diciembre de 1997, un grupo paramilitar identificado con toda claridad, asesinó a 45 personas pertenecientes a la organización civil pacifista “Las Abejas”. Nadie, que tenga vida, puede ser indiferente. Esto no es un “documental”, es un poema épico revolucionario en el que una voluntad, que se niega al olvido y la indiferencia, lucha con las armas de la dignidad más transparente. Es la palabra y el ejemplo de corazones llenos de razones humanistas, en pie de guerra contra lo macabro. La vida misma luchando contra los mercenarios de la muerte. A la vista de todos y todas. La memoria también es un campo de batalla.
    En Acteal, el capitalismo dejó tatuadas todas sus canalladas criminales. No falta una sola. Y no contentos, los dueños del poder, con el despojo, la persecución, el hambre, la insalubridad y las humillaciones sin freno, completaron su perversión con una masacre. Un cuarto de siglo después los herederos de las víctimas resisten. Acteal, y todas las matanzas que ahí se perpetran diariamente, bajo mil disfraces, condensa la maldad criminal y en ella hay una interpelación histórica a quienes nada -o poco- han hecho para que no gane el silencio. 
    Por su voz habla la voz de la especie humana que reclama lo elemental, lo crucial y lo decisivo. Aunque eligieron los recursos del relato audiovisual, la disputa por el sentido que conlleva excede a sus herramientas y a las evidencias. No se trata sólo de mostrar la criminalidad histórica de las mafias que se adueñaron de la tierra y de la vida para mancillar la dignidad de los pueblos originarios, y de todo el proletariado, en todo el mundo. Lupita habla y lucha por la igualdad de todos y todas. Es inaceptable tomar distancia. Habla por la especie humana que reclama tierra, techo y trabajo, para todos y todas, en un mundo donde el poder económico, político, militar y mediático descargan su furia contra los más débiles, contra quienes sólo cuentan con su fuerza de trabajo para alimentar a su porle. 
    Todas nuestras ideas sobre la igualdad tienen en el mensaje de Lupita un examen riguroso que es indispensable atender y entender si, en verdad, hay compromiso fraterno con el futuro de la especie humana liberada de las perversiones asesinas del capitalismo. Aunque algunos se tornan requisitosos a la hora de expresar y practicar la solidaridad; aunque un cierto escepticismo tóxico obnubila a la necesaria hermandad con las luchas desde abajo; aunque un “izquierdismo” infantil manotea argumentos sesudos para profundizar delirios sectarios y burocratistas… En la lucha que Lupita expresa hay una transparencia que fulmina a las exquisiteces rancias de los teoremas “porgres” más de moda. Queda expuesta, en la lucha de Lupita, una de las más nítidas agendas del proletariado. En la mirada y la palabra de Lupita anida una agenda que, mayormente, no está en el palabrerío de ciertas “izquierdas”. ¿A qué se lo debemos?
    Está desatada la barbarie paramilitar en Chiapas, nadie toca a los terratenientes ni a la servidumbre política armada, “hasta los dientes”, para el despojo y el asesinato. Nada nuevo. Toda la criminalidad usurpadora financia “guardias bancas” cuyo prontuario es el asesinato de inocentes, destrucción de sus viviendas e incendio de parcelas, apuntalados y protegidos por cuerpos policiacos y controles militares corruptos como siempre y peor. Hay miles de personas desplazadas, asesinadas y torturadas. Todo a la vista, aunque muchos se niegan a ver. Los detalles los da Lupita. No se los pierdan, no se pierdan.
    Guadalupe Vázquez Luna es una mujer, madre y luchadora tsotsil, que sobrevivió a la masacre de Acteal. Nos educa el compendio enorme de sus cualidades humanas. Hace de la sencillez un arma de combate que rescata de inmediato, con una sabiduría concreta, lo mejor de la especie humana que es la capacidad de luchar, unidos, contra todas las vejaciones del capitalismo. No es una virtud puramente individual porque le viene de la lucha de su pueblo, de su compromiso histórico y de la consistencia irrompible de su resistencia cotidiana con dimensiones político-sociales múltiples. Su lucha debería ser acompañada por todos y todas incansablemente. Apela a lo que deberíamos apelar en cada palmo de nuestras vidas, estemos donde estemos, en defensa de la justicia social y la del territorio, no sólo en Los Altos de Chiapas. Post scriptum: La matanza de Acteal sigue siendo pisoteada por la impunidad y la impudicia. Anótese.

Lupita: 
https://www.google.com/search?q=documental+lupita&source=lmns&tbm=vid&bih=739&biw=1432&hl=es-419&sa=X&ved=2ahUKEwi1k6eZ6v-AAxXnlZUCHarKDsgQ0pQJKAF6BAgBEAQ#fpstate=ive&vld=cid:90304e11,vid:JcDr5pjH5Z4 









viernes, 11 de agosto de 2023

 


La Exageración como Emboscada 
Fernando Buen Abad Domínguez

¿Hipérboles para todo? 
Una vez que la exageración contamina los procesos expresivos, la realidad tiende a parecer anodina e insuficiente. En algunos países se convirtió en tóxico ideológico qué transita la cotidianidad impunemente. ¿Es esto una exageración? El capitalismo encontró en las exageraciones una fuerza narrativa estratégica que formateó la lógica de la mercancía para convertir lo más anodino o intrascendente en “maravilloso”. Así se educó al “consumidor” con un modelo narrativo qué pasó de ser recurso expresivo para hacerse condición expresiva. Eso explica por qué la casi totalidad de los modos, los medios y las relaciones de producción de sentido, en los monopolios mediáticos hegemónicos, son fuentes aberrantes de exageraciones. Noticias, opiniones, publicidades, entrevistas o editoriales… se generan, con obediencia irresponsable e irracional, basados en exagerarlo todo. Incluso exagerando las exageraciones. 
Visto en perspectiva cultural, el recurso de la exageración contiene flujos ideológicos funcionales al principio general de la negación de la realidad. Exagerando jugadas futboleras, recetas de cocina, encabezados periodísticos, medicamentos, padecimientos… (cualquier pretexto es bueno) se eclipsa la mediocridad que el capitalismo impone a las clases subordinadas. Así como el capitalismo es un sistema corrupto por definición, así es una maquinaria de mediocridad y miseria que comienza por golpear el salario y por golpear también al imaginario colectivo. Son mediocres la mayoría de los “servicios públicos”, los discursos políticos, los modelos administrativos, la justicia y sus procedimientos… los recetarios educativos hegemónicos y desde luego las religiones de todo tipo. Es mediocre por definición un sistema que excluye de la vida digna a la mayoría de los seres humanos, es mediocre un sistema económico e ideológico que se basa en saquear materias primas y mano de obra barata en beneficio de unos cuantos, por cierto, muy mediocres. Incluso con sus más sorprendentes inventos tecnológicos. 
No confundirse. La mediocridad del sistema es, al mismo tiempo, un arma de guerra ideológica que los pueblos padecen y resisten. La mediocridad del sistema se naturaliza con las metrallas de exageraciones que, incluso, se han inoculado en los pueblos victimados por hordas de exageraciones mediáticas. Pero no se puede juzgar a las víctimas por la fuerza de sus verdugos. Es exagerado el porcentaje de pobreza, la desigualdad en la distribución de la riqueza, el gasto mundial en armas, el dispendio en gastos publicitarios, la proliferación de iglesias y dogmas… la exclusión, el racismo, el nazi-fascismo. En los modelos narrativos hegemónicos se naturaliza el abuso de las exageraciones selectivas porque es funcional al ocultamiento de la realidad y todas sus crudezas. 
En el modelo tóxico de las exageraciones aparece también el condimento de los gestos faciales y el manoteo innecesario. Así padecemos el espectáculo inútil de quienes para contar nimiedades e intrascendencias despliegan histrionismos empalagosos por rigurosamente inútiles. Están en todas partes y muchas personas crecen creyendo que semejantes aspavientos lingüísticos y corporales añaden encanto, simpatía y seducción a cualquier banalidad hija de las ocurrencias de ocasión. Y viven, convencidos y convencidas, con ese engaño que padecen, a veces en silencio, quiénes lo soportan. 
En la multiplicación de los estereotipos burgueses y de las exageraciones (todos son iguales) queda en evidencia el carácter ideológico “negacionista” disfrazado como estilo “enfático”, a veces “simpático”, de expresar nulidades e intrascendencias. Cuando la voz se agudiza para enfatizar, cuando los ojos se entornan artificiosamente, cuando las manos y la actitud corporal se alteran para que lo dicho parezca “importante” hay que estar alertas. Salvo que se trate de obras de teatro, claro. Incluso las cosas importantes, que no requieren de exageración, se diluyen porque el relato se convierte en más importante que los hechos. Así sean de la vida privada o en actos de masas. Claro que es importante, para todo ser humano, su proceso de dentición, pero al relatarlo con modo épico incluso el dientito del nene se vuelve antipático porque se lo ha barnizado con tóxicos ideológicos. Lo mismo vale para los pañales, los noviazgos o las virtudes dudosas del anecdotario familiar. La vida por sí sola es importante y no necesita de exageraciones. 
No se necesitan desplantes escénicos para saludar a una persona querida. Basta y sobra con ser sinceros, cosa escasa, por cierto. No hace falta un relato “epopéyico” para explicar un paseo ni hace falta un estallido emocional, con llantos o risotadas, para contar lo que hacen los “políticos” que, por cierto, deberían ser campeones de la mesura. Está claro que, incluso por los daños ocasionados a las narrativas populares, lo más peligroso de las exageraciones está en los dispositivos de guerra cognitiva que financia el establishment. Si exageran para vender un refrigerador, igual que para vender una aspirina, lo importante termina siendo la exageración, más que el producto. Y la venden muy cara porque es una mercancía propagandística para suplantar todo lo que la realidad no es. Así se exagera tanto para las apologías como para las denostaciones. Nada más frecuente que una exageración para descalificar una interpelación. Viejo truco. Las exageraciones son, también, una forma del engaño y la subestimación. Parafernalia verbal, y actoral, para obnubilar al “público” o al interlocutor o interlocutora, quizá también adictos a las exageraciones. 
Si fuese posible poner en tela de juicio las causas y las formas de los miles de exageraciones que nos acosan diariamente, si fuese posible desintoxicamos en un plazo no muy largo, es posible que cruzáramos algún síndrome de abstinencia en el que la vida misma nos pareciera poco intensa. Así como cuesta imaginar cómo será el mundo sin capitalismo, así puede ser costoso volver a un punto de las relaciones humanas sin exageraciones. Y esto no es una apología de lo “neutro”, lo “light” o lo “insulso”. Es sólo una invitación a la imaginación hipotética, de base científico semiótica, para presentar batalla a la ideología de la clase dominante, a la manipulación simbólica, y todas las apariencias con que se infiltra, con exageraciones, hasta en los territorios más íntimos. No todo es “maravilloso” ni todo es “excepcional” pero cuando lo cotidiano se vuelve mágico es porque detrás hay una lucha que no viene de la mano de las burguesías sino de las bases sociales que se organizan para liberarse de los designios de la explotación humana con todas sus emboscadas y en todos sus géneros. 


viernes, 4 de agosto de 2023

 



Estereotipos Narrativos

Semiótica a las patadas con la realidad.

Fernando Buen Abad Domínguez 

Instalados como catalizadores emocionales y palestras “didácticas”, las escuelas y estilos de narración futbolera nada tienen de ingenuidad y nada de improvisación. Detrás de los modelos de relatos y de los comentarios, inoculados de manera inconsulta por los monopolios mediáticos a los tele-espectadores o a los radioescuchas, está el aparato ideológico hegemónico contándonos la historia (su historia) con sus medios, sus modos y sus relaciones de producción de sentido. Nadie los elige, pero todos los soportan, porque (casi) no hay escapatoria. Es un problema continental.

Reina el individualismo, el productivismo, el patrioterismo, el sectarismo y el mercantilismo. La mediocridad se vuelve “mito” con héroes, asalariados como esclavos, que se venden y se compran en un mercado empresarial farandulizado e impune. Las masas son decorativas, corifeos y comparsa del negocio y del relato que las usa como razón y lavadero de todo el cuento. La estructura de ese relato tiene zonas de éxtasis prefabricado para que el relator grite una catarsis de mercado cronometrada por el “show bussines” aunque recientemente interrumpida por el “var”. Todavía no encuentran cómo superar ese “anticlimax” legaloide.

Quienes relatan, ellos o ellas, asumen una pleitesía irrevocable con los vicios léxicos viejos de un deporte-espectáculo que no sólo ha fungido como reservorio conservador, sino que es refugio de silencios y escapatorias ante las realidades más hirientes. En las escuelas de relato futbolero se omite toda referencia a la política, a la verdadera, a la que se escribe y pronuncia con mayúsculas, a esa que se nota tatuada en la educación de las masas espectadoras, en vivo o a distancia, en esa que se nota en la civilidad entre los jugadores, en su ética y en la calidad de sus diálogos. A la solidaridad entre asalariados. No hay relator que aluda a la calidad paupérrima con que los jugadores o jugadoras logran hilvanar una frase cuando explican el resultado de un juego. Nadie alude a la crisis educativa y cultural que se trasmina en los léxicos y los gestos, en los uniformes y en los ademanes… en la historia misma de explotación a que se somete a la inmensa mayoría de los jugadores antes de ser vendidos en el mercado de las patadas. Nadie denuncia el show de escupitajos transmitidos. A todo color y en cadena nacional y trasnacional…y las piscinas de mocos en que se convierten los campos de juego. Nada de esto pesa en la narrativa ética de las escuelas de narración futbolera. Las miserias no se aluden.

Todo se reduce a lo circunstancial y la coyuntura. Todo se reduce a sacarle brillo lenguaraz al momento “lúcido” o a un error “catastrófico”. Al brillo individual y al mercado de las transferencias. Es un gritadero infernal intoxicado con exageraciones sin freno. Todo es hiperbólico y estruendoso. Inyectan emociones inútiles en movimientos intrascendentes, describen como dramas helénicos los revolcones histriónicos de aquellos jugadores o jugadoras que aprendieron a dramatizarlo todo por alguna razón televisiva o de manipulación de tiempos. Poco importa porque la mediocridad de muchos partidos está envuelta con oropeles de saliva que encontrará el modo de hacer pasar por “intenso” el aburrimiento de las canchas y de las plateas. Se trata de un negocio de disfraces ideológicos que se arma con adjetivos, verbos y sustantivos inflamados de nadería para una forma del entretenimiento especializado, mayormente, en falsificar la realidad. Con algunas muy honrosas, y escasas, excepciones.

Aunque los relatores toman clases y se untan con ciertos barnices académicos, su escuela principal es la imitación, la suplantación y el plagio, consecuentados por los jefes que tienen el veredicto final del mal gusto y del negocio. El exitismo del “rating” manda. No se niega aquí la originalidad y riqueza narrativa que algunos tuvieron -y tienen- para “explicar” con palabras lo que ocurre en las canchas. Es un oficio basado en las reiteraciones y en las obviedades que terminan siendo absurdas por más acostumbrados que estemos. El relator o cronista (hay nombres para todo) pocos rubores muestra por sus incapacidades léxicas Algunos no logran siquiera conjugar correctamente los verbos especialmente ese con el que más contacto tienen que es el verbo errar. No tienen rubor por su limitada cultura general y desde luego ningún pudor por la realidad escandalosa del contexto, del subtexto y el pretexto de cada encuentro futbolero.

Predominan las premisas del funcionalismo y el estructuralismo en los relatos futboleros, aunque muchos de sus usuarios lo ignoran consuetudinariamente. Algunas de las mafias monopólicas más trasnacionalizadas como ESPN, que es ahora propiedad de Disney, también tiene protocolos narrativos estereotipados que se hacen carne en las frecuentemente pésimas entonaciones y estilos de cada relator que tienen asalariado y al que han convencido (pese a las evidencias contrarias) de ser “interesante” o “atractivo” para los públicos. En la fuerza aplastante de la costumbre, la plantilla de relatores futboleros, infiltrados en la Patria Grande, forma una nómina de atrasos y contrasentidos educativos, comunicacionales y culturales, realmente preocupante. Inaceptables. ¿Quién interviene?

Aunque algunos Estados se preocupen por educar a los pueblos con valores comunitarios y sentido de la cooperación, entre iguales y con justicia; aunque las burocracias educativas se desgañiten (si lo hacen) educando por el respeto, la solidaridad, la dignificación y la fraternidad entre compañeros; aunque prime la búsqueda de los valores sociales como causa mejor y última del esfuerzo colectivo, por encima de los valores mercantiles y para que el dinero no esté por encima de los seres humanos… si eso ocurriera en un país o en una comarca cualquiera, sepan que en un partido de fútbol, de los más comunes y corrientes, con sus relatos infestados de mercantilismo, individualismo, oportunismo y ventajismo patriotero y sectario, se echa por tierra a los mejores programas educativos. En 90 minutos, más lo que el árbitro añada. 

viernes, 19 de mayo de 2023


Guerra Cognitiva en los Votos
Odio y miedo en el menú de la comunicación electoral
Fernando Buen Abad Domínguez 

Ya que la clase dominante quiere que los “nuevos” escenarios de guerra sean los cerebros (OTAN dixit) también quiere que ahí se instalen los armamentos comunicacionales ideológicos, de “nueva generación”, para contiendas desmoralizadoras híbridas e irrestrictas; quieren que, además, les tomemos cariño; que aceptemos que ellos siempre han tenido razón en tratarnos como nos tratan; que vivamos sinceramente agradecidos porque nos manejan los recursos naturales y nos depauperan la mano de obra con sus “reformas laborales”; que en nuestras narices inventen dioses, religiones y milagrería individualista, fetichista y escapista; que nos carcoma el miedo, el odio, la desesperación y la impotencia; que sintamos todo eso como nuestro tesoro histórico más grande y lo cuidemos como la mejor herencia para nuestra “prole”… y todo eso está en marcha para que, auto-desorganizarnos sea nuestro orgullo de clase y lo expresemos como enamorados defensores de la democracia burguesa. Es la Doctrina Monroe cultural y mediática.

¿Es esto un delirio conspirativo reloaded? Abundan las declaraciones imperiales, cargadas con avidez usurera, en pos del agua, del gas, del petróleo, del oro, de la plata, del litio… de los mares, de los ríos y de los lagos; de los campos, de las montañas y de los cielos. Abundan los planes para “modernizar” la mano de obra abaratándola in extremis para mayor confort en la estructura burguesa de “los costos”. Se multiplican las iglesias. Y, se multiplican a raudales las fuentes “mediáticas”, cargadas con anestesias de masas, para procurar conglomerados cada día más desorganizados y cada día más intoxicados con recelos, escepticismos y desprecios ante sí y ante todo tipo de acción colectiva con iniciativas rebeldes. Esclavitud de conciencias cada día más rentable. Hay pruebas palpables y deducibles, objetivas y subjetivas, cualitativas y cuantitativas. 

Y no se trata de que el capitalismo se muestre monstruoso sólo porque es una especie de “maldad” extraterrestre que viene a saciar sus perversiones indómitas, como un Dios griego, contra el planeta tierra y sus habitantes todos. Es que el capitalismo olfatea la multiplicación de los hartazgos y las rebeldías que la especie humana atesora, cultiva y florece, generación tras generación, para sacudirse de una vez, y para siempre, los modos, los medios y las relaciones de producción opresoras propias de la dictadura del Capital. Por eso crece y se diversifica la Guerra Cognitiva, exponencialmente, y le llaman “Inteligencia Artificial” o “Capitalismo bueno”. Usurpan la semántica de la igualdad, la libertad y la fraternidad, pero para la igualdad de ellos, la libertad de sus negocios y la fraternidad de sus mafias. Claman por la igualdad de oportunidades y nosotros luchamos por la igualdad de condiciones. No es lo mismo. Es esa la disputa por el sentido. 

Para defenderse, ellos están preparando arremetidas mediáticas cronometradas. No les gustaron los giros progresistas en Latinoamérica y despliegan ahora modelos de ocupación económico-política e ideológica basados en histrionismos de odio y palabrerío “libertario”. Publicitan la idea de que crecen gracias al “malestar” y la desilusión de los pueblos, ante el fracaso de los progresismos, y propagandean sus ofensivas mediáticas de pacotilla como nuevas teologías u ontologías de la nada para que las masas se rindan sin pensar mucho. 

Alguna vez en la Historia muchos se quedaron parados en la perplejidad y el azoro frente al histrionismo macabro del nazi-fascismo. No repitamos ese error. Politicemos la amenaza de los retoños nazi-fascistas acurrucados en la Guerra Cognitiva de la OTAN y exhibamos el paquete macabro de su “libertarismo” de mercado. Habitan ahí los negocios bélicos más perniciosos. No perdamos de vista el peligro. Toda la derecha está reagrupándose, sacarán fuerza de sus debilidades para atacarnos con más furia financiera, militar e ideológica. Y los pasaran por la “tele”. Que nuestros debates más honestos no nos debiliten ni fracturen. Ellos nos quieren divididos y desorganizados.

Necesitamos un frente crucial en la Revolución Semiótica contra la Ideología de la Clase Dominante, como lucha sin atenuantes contra todo fanatismo. Se disfrace de lo que se disfrace, se crea “progre” o destile agua bendita. Fanáticos y dogmáticos son soldados de la estulticia. Dicen los fanáticos de la ultraderecha, retoños del nazi-fascismo, que aman la Libertad. Pero no la Libertad humana, la Libertad política ni la Libertad jurídica… aman la Libertad de mercado y muy particularmente la Libertad de saquear recursos naturales y mano de obra humillada. El plan de la derecha, de largo alcance, consiste en perfeccionar el saqueo de riquezas naturales, de la mano de obra barata y la subordinación de la conciencia de los pueblos. Y encima que vivamos agradecidos por eso. 

Secuestran los “mass media” para esclavizar libertades colectivas. Entienden la democracia como pachanga individualista sólo para la Dictadura de Mercado. Quieren la comunicación -impúdica e impune- para sus tranzas y chapuzas burguesas. Y nos quieren esclavizados, felices y aplaudiendo que nos roben. Libremente anestesiados. No participemos del circo burgués opresivo. Ellos buscan destruir, con votos, al Estado… no enriquecerlo. Si los títeres de la mediática hegemónica fuesen tan libres como dicen no serían esclavos de la mentalidad burguesa que financia “fake news” y mucho menos harían coerción a los pueblos con chantajes propagandísticos para que voten por los verdugos. Esa guerra mediática, fabricada para la coyuntura, es falacia peligrosa. Sembrada en los cerebros. 


lunes, 14 de marzo de 2022

 



GUERRA DE SINTAXIS (TAMBIÉN) La realidad interpela todo. La prensa demuestra pobreza léxica imperdonable. Un palabrerío manoseado hasta el cansancio no permite comunicar el drama ocasionado por la industria de la muerte. No alcanza con decir OTAN hay que mostrar su alma criminal. 

miércoles, 29 de marzo de 2017



LA RED DE INTELECTUALES, ARTISTAS Y MOVIMIENTOS SOCIALES EN DEFENSA DE LA HUMANIDAD CONDENA LA REUTILIZACIÓN DE LA OEA COMO AGENTE INTERVENTOR Y PIDE LA REMOCIÓN DE SU SECRETARIO GENERAL


“En la elaboración de la estrategia de los Estados Unidos, se supone que debemos mantener nuestro papel preestablecido de liderazgo imparcial en la OEA. Esto significa limitar la visibilidad de los EEUU en la OEA, jugar nuestro rol detrás de las escenas en la medida en que sea posible. Alentar a los latinoamericanos para que tomen la iniciativa pero, si es necesario, hacerles sugerencias, tomando nuestras propias iniciativas en función de todos los problemas de importancia para nosotros”.

Informe confidencial elaborado por el Grupo de Trabajo Inter-agencial sobre Chile,  conformado por orden de Richard Nixon para elaborar propuestas de sanciones y presiones dirigidas a derrocar al Presidente Allende.


De todos y todas es conocido, y ha sido históricamente comprobado, que desde que Estados Unidos se conformó como nación independiente se propuso ejercer un dominio total sobre el resto del territorio americano, al que unilateralmente consideró como vital para la salvaguardia de sus intereses.

No siempre lo ha logrado. El espíritu de rebeldía incoado en el alma de los habitantes de estas tierras desde que nos enfrentamos al primer invasor español, al primer violador de mujeres aborígenes, al primer saqueador de nuestras riquezas, al primer esclavista, al primer cura doctrinero que intentó someter nuestras conciencias, a la primera Cédula de un rey desconocido y, más tarde, a los sucesivos grupos oligárquicos que luego de la muerte de Bolívar se enseñorearon del poder, ha logrado de tanto en tanto imponerse y hacer triunfar la voluntad y la dignidad de los pueblos sobre las fuerzas que intentan someterlo.

Sin embargo, cada vez que las oligarquías se han impuesto, Estados Unidos ha actuado siempre como el amo titiritero. Ninguno de esos grupos de poder ha obrado sin su voluntad, sin su respaldo o sin su intervención militar, política y/o económica. Intervenciones para las que además se han creado mamparas legales muy convenientes, desde la Unión Panamericana hasta la OEA que han combatido ferozmente y hecho fracasar cualquier otro intento de ordenar nuestro mundo de acuerdo a las esperanzas de los pueblos.

Hoy la Venezuela Bolivariana está siendo objeto de un nuevo intento de derrocamiento del gobierno legítimo que desde hace 18 años y tras sucesivos triunfos electorales,  conduce nuestro país hacia destinos de soberanía y justicia. Este nuevo intento representa un paso más en el plan de restauración del control del continente que Estados Unidos requiere hoy para el mantenimiento de su supremacía global. Esta vez se vale de su ministerio de colonias, la OEA, como una vez lo hizo contra la Cuba revolucionaria, y lo hace a través del más descarado de los sirvientes que pudo encontrar: el uruguayo Luis Almagro, quien comprobadamente está bajo su “cálido” servicio desde que dirigía la política exterior en su país.

La iniciativa adoptada por Almagro ya había sido develada por el propio Plan del Comando Sur “Freedom 2” y constituye un paso adelante de la Orden Ejecutiva de Obama. En las actuales circunstancias en las que el orden mundial se le escapa de las manos al imperio del norte, a Washington no le importa mucho sacrificar invisibilidad a cambio de celeridad. Necesita con urgencia acabar con los “malos ejemplos” que enseñan que hay un camino alternativo a su plan de dominio total, y llega al extremo de exhibir sus métodos mafiosos amenazando con cortar ayudas financieras a aquellos países que en el seno de la OEA se pronuncien en defensa de Venezuela.

Desgraciadamente le están facilitando esta tarea un grupo de venezolanos y venezolanas que desdiciendo y traicionando nuestra historia de resistencia y de luchas heroicas por la libertad, van por el mundo vendiendo la patria y su alma al que primero se atreva a ordenar la intervención del país, sin que les importe cargar con la responsabilidad histórica de la destrucción de su propio pueblo a cambio de las migajas que les dejen los conglomerados financieros y militares que sirven al imperio.

Como Miranda estamos convencidos y convencidas de que no puede construirse nada sólido ni estable en un país, si no se alcanza antes la independencia absoluta, y para ello es hoy más urgente que nunca consolidar la unión de nuestros pueblos. ¿Hasta cuándo seguiremos manteniendo la mampara imperial de la OEA, existiendo como existen organizaciones propias como la CELAC, UNASUR y el ALBA? ¿Hasta cuándo seguiremos permitiendo que traidores como Almagro se entronicen en cargos desde los cuales, al igual que su homónimo conquistador, intentan arrodillar a los pueblos libres y ponerlos al servicio de los nuevos emperadores?  Creemos estar  plenamente justificados en pedir la remoción inmediata del señor Luis  Almagro como secretario General de la OEA y que ésta reduzca su accionar a un papel de intermediadora entre  las dos Américas.  En su defecto, los gobiernos de Nuestra América deberán dar por concluido el ciclo vital de esa institución.

Es hora de hacer respetar la dignidad de los pueblos y de mantener erguidas las cabezas. Es hora de no volver a permitir que se enloden los avances de los pueblos bajo toneladas de calumnias mediáticas y campañas de desprestigio. Es la hora de la unidad, de la lucha, de la batalla y de la victoria definitiva sobre los siniestros designios del imperialismo.
                                                           
Caracas, 28 de marzo de 2017


jueves, 6 de octubre de 2016

Semiótica de la guerra 

Fernando Buen Abad Domínguez

Todos los dados están cargados. No hay palabra, gesto ni símbolo que no presente un frente de guerra o no sea, en sí, un ejercicio de belicismo psicológico. La inmensa mayoría de los “efectivos” simbólicos de la guerra mediática aparecen camuflados. Se requiere entrenamiento y experiencia defensiva para detectar en las frases, los giros idiomáticos, los gestos, los maquillajes, las corbatas, las sotanas o las bendiciones… el plan de contenidos ideológicos que se despliegan, agudizados, en situaciones de guerra. Está en juego muchísimo dinero.

La ideología de la clase dominante, que se especialista en manipular ambigüedades, suele perfeccionar sus ofensivas cuando más peligro corre de quedar en evidencia la grosería de sus dichos y sus hechos. Sus trincheras favoritas son, por ejemplo, las “acciones humanitarias”, la “verdadera democracia”, la “defensa de los bienes”, la “seguridad”, la “paz”… en el colmo de su cinismo, la ideología de la clase dominante se ha adueñado de signos referentes que tienen diverso tipo de influencia en las sociedades y, así, han exhibido, sin pudor, episodios “clericales” en los que se bendicen tanques de guerra, aviones bombarderos y batallones de criminales. Algunos aviones caza llevan dibujada, en la punta, la dentadura de un tiburón… ellos saben a qué juegan con eso. Nosotros también.

EL CAPITALISMO ES RESPONSABLE
“Zona de exclusión aérea”, “Armas de destrucción masiva”, “Operación humanitaria”… ambigüedades usadas por el capitalismo para generar impotencia colectiva, terror y rendición psicológica. Nadie se equivoque, el capitalismo es responsable de la “inseguridad”, las invasiones, el robo de la propiedad y del producto del trabajo. Te mato y luego te ayudo… es la conducta del imperialismo que, tras asesinar civiles inocentes y luchadores conscientes, promete enviar asistencia “humanitaria”, acarreada por soldados como en Haití, como el Afganistán, como en Libia, Siria… parte de la ambigüedad es el uso de imágenes sin fechas, sin referencias, sin datos del autor ni del registro.

Contra las armas de Guerra Ideológica que la burguesía despliega, los pueblos en lucha, así como todas las luchas emancipadoras, deben darse una estrategia comunicacional de base que le cuente el mundo los crímenes del capitalismo, como los de la ONU-OTAN, y del premio “Nobel de la Paz”. La “Odisea del Amanecer” de Obama debe ser desmontada por las fuerzas emancipadoras de la comunicación, paso a paso, día a día. Todo lo que exhibe CNN, Televisa, Prisa y sus peleles, estén donde estén, es un problema de seguridad nacional y continental que debe ser discutido con urgencia, porque el mapa completo de la criminalidad ONU-OTAN se exhibe con toda impunidad en las pantallas de la oligarquía.

Parte de la ofensiva oligárquica consiste en mostrar, de manera velada y de manera descarada, sus planes y tácticas. Así operarán en todo el mundo para quedarse con las riquezas naturales y con la mano de obra. Televisa, CNN, Prisa y su red de complicidades en toda Latinoamérica, reivindican el “ejemplo humanitario” de Obama y su Odisea Asesina. Despliegan impúdicamente todos sus “signos” de patología comunicacional, severa, en el relato autoritario que ellos llaman “periodístico”, como en CNN que atraviesa un éxtasis de necrofilia convulsiva. Repite y repite imágenes de odio y decadencia. Los lectores de boletines, que se hacen llamar periodistas, repiten un canto imperialista que recorre el continente con tufo criminal. El relato de los lectores de boletines, ampuloso y falaz, parece orgasmo necrófilo. Hacen llamar “periodismo” a su servilismo. Ellos leen boletines necrófilos con placer y disfrutan los bombardeos. Se les nota.

CONTRA EL IMPERIALISMO
Más que nunca la humanidad requiere dirección revolucionaria, unidad y acción objetiva y subjetiva, contra el imperialismo y el capitalismo. Nadie se sorprendería si el premio “Nobel de la Paz” cocina en su cabeza una invasión tipo ONU contra Cuba y Venezuela. Hoy más que nunca la unidad y la fuerza del ALBA ilumina las esperanzas de soberanía para las luchas emancipadoras latinoamericanas.

Esta guerra desplegada también en las pantallas oligarcas, con la “legalidad” made in ONU, es un mensaje a todos: el imperio anhela usurpar todas las riquezas que se le antoje, cuando se le antoje y donde se le antoje… impunemente. Esta guerra no es sólo contra Libia, la ofensiva ha comenzado en todos los medios oligarcas y es un mensaje contra todos los pueblos. El relato de los medios oligarcas en América Latina, y todo lo que digan, es adelanto de sus proyectos golpistas y magnicidas. En México, en Brasil, en Argentina… las cadenas mediáticas de la oligarquía relatan cómo “logro moral humanitario” la obscenidad imperial.

Digámoslo de una vez, no serán los mass media, incluso con las mejores intenciones, quienes hagan por sí mismos la Revolución Socialista. No será la ética ni la estética de unos cuantos, por genios que se crean… por “vanguardia” que se autoproclamen, quienes garantizarán el ascenso del socialismo, incluso en la comunicación. Serán los trabajadores organizados, armados con cuanta herramienta se ponga al alcance, quienes ascenderán con un programa, hecho por todos, hacia un proyecto socialista. El capitalismo no es sólo un sistema de producción de mercancías, es además un sistema que produce cultura, valores éticos, morales y estéticos ideados para consolidar, defender y reproducir las condiciones materiales de existencia burguesa.

A la tarea revolucionaria de planificar los contenidos y las formas en los mass media, compete un compromiso apasionado por la investigación científica y la acción directa sobre las relaciones de producción, con significado Socialista de la Comunicación. Poner al descubierto la ley económica que rige la producción simbólica de una sociedad en movimiento revolucionario hacia su emancipación definitiva. Poner en evidencia científica la inevitabilidad de la sustitución revolucionaria del capitalismo por el socialismo.

SEMIÓTICA EN COMBATE
Planificar la comunicación implica investigar apasionadamente las leyes de la transición del capitalismo al socialismo, los caminos y métodos para establecer el modo comunista de comunicación; las leyes objetivas del socialismo que avanzan dialécticamente, las leyes de formación y desarrollo del sistema mundial del socialismo. Una tarea de planificación en Comunicación con los mass media debe ser un arma en la lucha, una guía para la acción. Tal planificación de la producción simbólica revolucionaria debe desenmascarar la esencia del capitalismo, sostener una lucha contra todo sectarismo y burocratismo. Desarrollar un “control” democrático y creativo de la Comunicación desde las bases, una “planificación” desde el punto de vista de los intereses de los trabajadores, con la vigilancia y el trabajo de los obreros atentos a todo indicio de traición. Ya hemos visto demasiadas traiciones, por ejemplo, las Guerras Imperialistas. Ni todas las repeticiones juntas de CNN, FOX, BBC… lograrán asustarnos, ni disuadirnos, de luchar contra el capitalismo. Desarrollemos una semiótica en combate.

Dr. Fernando Buen Abad Domínguez
México, D.F / Paris, France.

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